Eliseo Collazo, Responsable
del Comité de Bioética del Hospital Reina Sofía: «Estoy
a favor del uso compasivo del Bio-Bac porque la ciencia ha fallado».
INMA RINCÓN. CÓRDOBA
En muchas decisiones médicas, la ciencia choca de plano con la ética.
Debatir y dilucidar la solución más favorable para paciente y
médico es el eje de la labor que desarrolla la comisión de ética
del Reina Sofía, una de las responsabilidades de este facultativo cordobés
-¿Qué es el comité de bioética del Reina Sofía
y cuál es su función?
-Se creó en el año 1998 y se le asignaron tres funciones: una
normativa, de dictar normas basadas en la experiencia; una educativa, que hace
referencia a la educación del personal, en primer lugar de los miembros
de la comisión; y consultiva, que puede crear jurisprudencia. Cualquier
persona del Hospital puede consultar a la comisión un problema ético
en el tratamiento del enfermo, incluso la dirección.
-¿Qué casos han llegado en estos años hasta la comisión?
-Como cuestiones normativas, hemos tratado muchos casos de consentimientos informados,
que usan los servicios para cada una de las intervenciones en las que exista
algún problema, como en técnicas diagnósticas o terapéuticas
invasivas en las que debe quedar muy claro que al paciente se le ha explicado
cualquier riesgo. También se han debatido temas de funcionamiento del
Hospital, por ejemplo, la transfusión de sangre en personas que son Testigos
de Jehová.
-¿Tiene capacidad de decisión?
-Nuestras funciones son únicamente consultivas, cada profesional tiene
autonomía y es responsable.
-¿Cuáles han sido los conflictos éticos más frecuentes
que se han planteado?
-Generalmente suelen llegar casos muy en el límite. Por ejemplo, si se
le pone sangre a un paciente terminal, o si se opera o no a un enfermo en el
que el riesgo quirúrgico y anestésico es altísimo pero
su vida depende de la operación. En estos casos, se trata de dilucidar
qué es lo más conveniente, pero no hay normas, depende de cada
caso. Por ejemplo, un caso muy frecuente es el del donante vivo de órganos.
En estos, se estudia a la familia, se hacen estudios psicológicos, se
entrevistan con la comisión para averiguar si existen presiones familiares
o externas o económicas. Para que la comisión lo resuelva de forma
positiva, en este último caso deben confluir que no existan presiones
para que sea donante. No es exactamente una labor policial, pero sí una
labor de investigación de manera que no exista nada que perjudique a
algún paciente.
-¿Cuál es el caso más extremo que se ha estudiado en la
comisión?
-Probablemente los que hacen referencia a enfermos en puntos finales de la vida.
La comisión no tiende a decidir sobre la vida y la muerte. Aquí
no existe la misma mentalidad, por ejemplo, que en Estados Unidos, lo que hace
que muchos casos que serían extremos en los países anglosajones
aquí no lo sean. En España el sentido común es más
frecuente y no es habitual que una familia plantee un caso extremo. Puede consultar
por creer que no se ha atendido bien a su familiar, aunque normalmente lo denuncian.
Sin embargo, la comisión no es un comité disciplinario, sólo
da su opinión.
-Como experto en ética del Reina Sofía, ¿qué le
parece que el Gobierno andaluz haya aprobado una ley que permita la investigación
con células madre embionarias?
-No sólo existe la objeción de conciencia, también la de
ciencia. A veces por motivos políticos, se legalizan o permiten una serie
de cosas como mal menor pero científicamente no son adecuadas. Y hasta
ahora, la ciencia ha demostrado que los avances útiles usando células
madre se han dado en las adultas. Sin embargo, existen una serie de personas
e instituciones que están interesadas en que se desarrollen las embrionarias.
Las células madre adultas han demostrado, ya en la clínica, su
eficacia y no ha habido que matar ningún embrión. Es un ser humano,
no un conglomerado celular, y tiene una dignidad. Eso es utilizar un ser humano,
volver a la época de la esclavitud. Una sociedad que destruye a sus seres
humanos más débiles, es una sociedad abocada al fracaso y la destrucción.
-¿Se ha debatido algún conflicto relacionado con la eutanasia?
-No. Las peticiones que existen de eutanasia, y eso lo saben bien los profesionales
que tienen trato directo con enfermos terminales, desaparece prácticamente
en las unidades de cuidados paliativos. Porque ningún ser humano se quiere
morir, lo que ocurre es que se siente solo y abandonado o con la sensación
de que los demás sufren por su culpa. En esos casos, hay que valorar
su grado de sufrimiento.
-¿Es ético o no solicitar y permitirla?
-De entrada, el paciente puede pedir lo que quiera porque es el que está
sufriendo. Y la misión de quién está al otro lado es ver
qué es lo más adecuado. Y lo más adecuado para un paciente
que tiene una enfermedad es tratarla, no eliminarlo. Sin embargo, hay que saber
distinguir muy bien cuando la ciencia se está sobrepasando.
-¿Está a favor del uso compasivo del Bio-Bac?
-Sí, porque no tenemos ninguna solución para sacar adelante a
esos pacientes. La ciencia ha fracasado, y si existe una posibilidad de que
mejoren, usémosla.
-Pero el Bio-Bac es inocuo. ¿Cómo se justifica su uso compasivo?
-En la propia psicología del paciente. Uno de los principios médicos
es la no maleficencia, es decir, no hacerle más daño a un paciente.
-¿Es positiva la ciencia que avanza pero choca con límites morales?
-La ciencia, cuando avanza realmente, no puede chocar contra nada que sea real,
porque lo moral es realizar actos adecuados a los seres humanos. Y la ciencia,
si es buena, actúa a su favor. Lo que puede suceder es que a su vez haya
seres humanos que utilicen los avances para ir contra otros seres humanos. Es
evidente que no todo lo que se puede hacer, se debe hacer.
-¿Podremos tener un niño a la carta?
-De nuevo, es el tema de la dignidad. ¿Queremos tener un hijo o un muñeco
con el que jugar? Eso es utilizar a los seres humanos.
-¿Es lícito usar hachís y marihuana para paliar el dolor
en determinados enfermos?
-Ambos crean adicción y para solucionar un problema a un paciente le
creamos otro. No sería igual en el caso de un paciente terminal.